jueves, 3 de junio de 2010

Funcionarios del Mineduc revelan increíbles fallas de sus predecesores


El nuevo equipo del Ministerio de Educación califica la entidad como “un desorden que supera todo límite”. Deudas millonarias y contratos vencidos son sólo la punta del iceberg al que se enfrentan.


“Por error”, personas que habían renunciado hace varios meses al Mineduc, seguían recibiendo sueldo. Por el mismo motivo quizás, se seguía pagando el arriendo de varias oficinas… completamente vacías. Proyectores, impresoras y plasmas se amontonaban sin uso en una bodega, mientras que algunos de los computadores operantes carecían de disco duro. Se contaban más de 40 horarios diferentes de entrada y salida. “Es que así ha funcionado siempre”, fue la explicación.

Al poco tiempo de asumir, el equipo de Joaquín Lavín fue descubriendo este tipo de anomalías. Según relata el subsecretario de la cartera, Fernando Rojas, los primeros indicios fueron las cartas de una empresa que alegaba una deuda de 150 millones de pesos. También se descubrió que el anterior subsecretario, Cristián Martínez, había firmado una resolución que concedía a todo el directorio nacional del sindicato ausentarse de sus funciones 44 horas a la semana, es decir, casi toda la jornada.

Se comprobó también que el Ministerio tenía más de 90 páginas Web oficiales diferentes. Prácticamente cada división, subdivisión y programa poseía una. La descoordinación y las diferencias de hosting y diseño no sólo confundían al usuario, sino que aumentaban los costos considerablemente.

Existían además una serie de problemas funcionales. Uno de ellos, y que se manifestaba de forma recurrente, eran los gabinetes paralelos; uno para el ministro y otro para el subsecretario. Grupos equivalentes hacían el mismo trabajo, y en muchas ocasiones referente al mismo asunto, pero sin existir una coordinación entre ellos. Incluso se creaban situaciones de rivalidad entre estos funcionarios.

Un fenómeno parecido era la duplicación de funciones. Es decir, dos o más profesionales hacían un trabajo idéntico o similar. Ante esto, el ministro Lavín ha intentado comprimir las tareas en una sola persona, para así aumentar la eficacia y reducir los costos. El problema es que, ante los despidos de parte del personal, los sindicatos han hecho amenazas de paro, concluyendo algunas.

Fernando Rojas, es tajante al afirmar que “faltan recursos para educación, pero dinero para botar en estas cosas hay de sobra”. A raíz de esto, se pretende generar un gran cambio cultural al interior del Ministerio, reorganizando los departamentos y secciones del mismo, clarificando las responsabilidades y evitando la duplicación de funciones. “Los funcionarios no se responsabilizan cuando hay diez responsables de lo mismo”, explica.

Para el subsecretario, el origen de todo está en que los funcionarios del Mineduc llevan 20 años bajo los mismos protocolos administrativos, que ya tienen interiorizados. El gran desafío es, según él, “lidiar con funcionarios de mentalidad burócrata”.

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